Mirando al mar…

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Santiago “el viejo” soñaba con África. Se veía a él mismo, de joven, recorriendo las largas playas doradas y blancas. “Vivía todas las noches a lo largo de aquella costa y en sus sueños sentía el rugido de las olas contra la rompiente y veía venir a través de ellas los botes de los nativos”. Es pescador y lleva ochenta y cuatro días sin conseguir ni una pieza. Parece que la mala suerte se ha apoderado de su barca. Pero esto no va a durar siempre: en el día ochenta y cinco un gran pez se cruza en su camino y él no deja escapar la oportunidad de cambiar esa suerte. A partir de aquí comienza el diálogo entre el viejo pescador y el animal y la lucha de ambos por sobrevivir. Para algunos, el reflejo mismo de lo que es la vida: la persona contra los elementos. Esta historia pertenece a la novela El Viejo y el Mar de Ernest Hemingway. Como sabéis un periodista y sobre todo, escritor, cuya apasionante vida acabó en suicidio. Con esta obra obtuvo el premio Pulitzer. Un año después ganó el Premio Nobel de Literatura.

barcas

Musclarium

El mar es inspirador. Yo diría que hasta hipnótico. De hecho, estaba perdida entre mis pensamientos, observando el ir y venir de las barcas, cuando me vino a la mente esta historia. En ese momento me encontraba en medio del mar, disfrutando de su brisa y de la copa de cava que estaba tomando en el aperitivo cuando esperaba mi turno en la zona chill out de Musclarium. Pero vamos por partes.

 ¿Qué es Musclarium? Un estupendo y singular restaurante ubicado en mitad del mar, concretamente en Sant Carles de la Rápita. A él solo se puede acceder en barca/barco/yate. ¿Y si no dispongo de embarcación? Sin problema. En el puerto de esta población tarraconense, hay varias empresas que te llevan en barca por 8 euros (ida y vuelta). Tan solo tienes que comprar tu billete, escoger franja horaria y una vez acabas de comer llamar para que te vengan a buscar. ¿Qué encontraremos? Tres posibilidades: a la carta (basada en marisco); menú gastronómico (ostras, mejillones, almejas, gambas y fideuà/paella con postre por 35 euros por persona) y degustación (copa de cava más mejillones y ostras, 15 €).

Otra manera de acercarse a este lugar es a través de sus actividades. Musclarium te invita a conocer los viveros de mejillones y ostras de los que dispone (al lado del restaurante) y de los que se nutre. Gracias a las explicaciones de su equipo se puede conocer de primera mano todo el proceso de producción y crianza de sus mejillones y ostras, además de la historia de este cultivo. Incluye degustación.

También son interesantes las actividades relacionadas con la pesca. Si te gusta esta disciplina, el equipo de Musclarium ofrece demostraciones de la pesca tradicional con volantín.

Quienes quieran y, si el tiempo lo permite, pueden bañarse e incluso tomar el sol en el propio restaurante, aunque no suele hacerlo demasiada gente (no hay duchas y el principal objetivo es comer). El local dispone de una zona de sofás (chill out), otra de hamacas (para broncearnos, si queremos) y una más para comer.

A destacar que entre su clientela es posible encontrar alguna cara conocida y  también algún yate amarrado.

Eso sí, tres recomendaciones cuando vayáis: reservar (¡sobre todo!), evitar los sábados y los domingos en agosto y después de comer no os perdáis el atardecer. Seguramente, se convertirá en una experiencia inolvidable.

(Para aquellos que les guste el mar y navegar pero no tienen licencia, que sepan que en el puerto de Sant Carles de la Ràpita se pueden alquilar pequeñas embarcaciones a motor por horas)

*Musclarium: Badia dels Alfacs. Sant Carles de la Ràpita (Tarragona). Tél.: 638 283 986 www.musclarium.com

¿Con qué maridar?

Libro: El viejo y el mar de Ernest Hemingway

Película: El viejo y el mar

3 thoughts on “Mirando al mar…

  1. adri ferreres

    el mar es inspirador…pero el mar desde el Musclarium es otra historia…me gusta el blog y tus sentidas recomendaciones…definitivamente llegan! Enhorabuena Mónica, desde hoy me convierto en tu seguidora!

    • Mónica Ramírez

      Muchas gracias por tu comentario Adri! Y por leerme! Un abrazo

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