La Badalona más sabrosa

Al Marge, la taberna gastronómica que Germán Franco y Marta Rombouts abrieron en el centro de Badalona, supone un salto gastronómico par la ciudad..

El restaurante Al Marge, la taberna gastronómica que Germán Franco y Marta Rombouts abrieron en 2019 en el centro de Badalona (ciudad costera cercana a Barcelona), supone un salto gastronómico en una ciudad en la que la restauración necesitaba un impulso. La pareja, ex empleados del estrella Michelin Alkimia de Jordi Vilà, abrieron un local que marca la diferencia con el resto de oferta del barrio badalonés, gracias a una propuesta liderada por una cocina creativa, coherente y accesible construida con producto de calidad, buen servicio y precios razonables. Una carta exenta de carambolas y piruetas efectistas que confundan al comensal.

Otro aspecto destacable es la carta de vinos, a cargo de Marta, con referencias singulares e interesantes que intentan alejarse de lo más comercial. Al igual que otros compañeros de profesión, como los del restaurante Lluerna -el estrella Michelin situado en la población vecina, Santa Coloma de Gramenet-, la elección de la ubicación responde no solo a vínculos geográficos sino también a una apuesta por descentralizar la oferta gastronómica de la Ciudad Condal. Una decisión que les permite flexibilizar precios y alejarse de su ineludible competencia. Al Marge está a medio camino entre la estación de tren de Badalona y la parada de metro Pompeu Fabra, concretamente en la calle Lleó, 79.

Para aquellos que no conozcan Badalona -situada a diez km al norte de Barcelona-, la zona del centro acoge lo que era el antiguo barrio de pescadores de la ciudad, actualmente conforma el conglomerado de calles situadas alrededor del ayuntamiento y pertenece al distrito 1. Sus calles más emblemáticas son la calle del Mar -convertida en un importante eje comercial- y su Rambla, que bordea la playa.

Arroz con calamar, judía verde y cola de cigala. Foto: Al Marge.

Siguiendo con la ruta, muy cerca del parque Can Bada -donde se encuentra la parada de metro Pompeu Fabra-, se sitúa Balsàmic con una propuesta contemporánea, moderna y resultona. Inaugurado en 2015 y liderado por Toni Jabalera y Carme Marín, el restaurante se trasladó en noviembre de 2019 a un local más amplio (c/Francesc Macià, 16-18). Además del servicio de carta, ofrece un menú diario y otro de degustación los fines de semana, a un precio que se ajusta a todos los bolsillos.

La Paquita es un chiringuito con 30 años de exitosa historia que nació y creció en el Maresme -primero en Teià y luego Montgat-, para traspasar la frontera comarcal hace dos años al abrir cerca del puerto de Badalona (c/Cervantes, 2). Es cierto que se aleja del centro, pero vale la pena que se acerquen. Desde su nueva apertura, reservar en su terraza (no hay comedor interior) es una ardua tarea. Ofrece una carta sencilla, de pocos platos, en los que los huevos revueltos y las sardinas son los protagonistas. Su ensalada de tomate y cebolla, con un aliño que se niega a confesar, también es uno de los imprescindibles. La propuesta gastronómica se completa con jamón, anchoas, gambitas, morcilla, bravas o bocadillos. Modalidad tapa o plato.

La última referencia en el centro es Caño 14, uno de los locales conocidos en Badalona por sus pizzas y sus carnes. El local fue fundado en 1978 por Tito, argentino afincado en la ciudad, que decidió probar fortuna en la hostelería, aunque actualmente lo lideran Ferran y Jordi Canals. Es un local sencillo, sin grandes ornamentos, en días festivos un poco ruidoso, pero sus pizzas valen la pena. Masa de grosor medio, pero bien condimentadas y de fácil digestión. En la calle Cadis, 17.

Pastelerías y dulces

El centro de Badalona cuenta con dos pastelerías de obligada visita. La primera, Milfulls & The cake Room (c/del Carme, 46), que se ha convertido, en sus cuatro años de vida, en centro de peregrinaje de los más golosos. Galletas, bizcochos, tartas y pasteles se elaboran en el propio local, tras la cristalera que separa el obrador del mostrador y la zona de degustación. Su galleta de chocolate y sal o cualquiera de sus cheescake, convencen hasta al más escéptico. Incluyen en su oferta, dulces especiales para veganos y sin gluten. En la calle del Carme, 46.

Cheesecake con frutos rojos de la Pastelería Milfulls.

La segunda pastelería es un histórico en la ciudad, Pastelería Comas (c/Guifré, 174). Su bollería pueden encontrarla también en las panaderías Bertrán, pero lo mejor es la visita al establecimiento donde también venden chocolates, bombones y otros dulces. Por último, si pasean por la calle del Mar, no olviden parar en la chocolatería Almera. Prueben sus catanias o sus frutas liofilizadas cubiertas de chocolate.

Cuando el calor aprieta, los badaloneses no dudan en acercarse a Can Soler (c/ Francesc Layret, 98 y c/del Mar, 97) donde se elaboran y venden los mejores helados artesanales de la ciudad. Su artífice, Albert Soler, fue campeón de España de heladería artesana. En invierno, tanto en Almera como en Can Soler ofrecen dulces típicos navideños, muy populares entre los residentes.

En este recorrido es de destacar Neules Canals (c/Canonge Baranera, 50), un establecimiento donde se pueden adquirir todo tipo de barquillos de elaboración propia con zona de degustación.

Cerraríamos el apartado dulce con dos panaderías de referencia que ofrecen productos artesanales elaborados con buenos ingredientes y donde se respetan los tiempos de fermentación, maduración y cocción de las masas. No solo duran más si no que se digieren mejor. El primero, Forn Bertran (c/Canonge Baranera, 46) dispone de un buen surtido de panes, opciones saladas y dulces entre los que destacan sus cocas, croissants, palmeras y ensaimadas. El segundo, el Forn Sant Pere (c/Sant Pere, 38) cuenta también con un buen muestrario de panes -aunque los más especiales se elaboran el fin de semana- y con una rica bollería, entre la que destacan las magdalenas.

De vermuts y copas

Antes de comer, pueden vermutear en la Terrasseta del Pescador (c/Eduard Maristany, 87). Es un lugar agradable, al aire libre y con vistas al mar, donde ofrecen vermut casero y botellín individual de vino para quien guste de más de un copa, pero no encuentre cómplices para acabar una botella entera. Para acompañar el trago, sirven una generosa ración de olivas rellenas, morralla de pescado fresco frita, mejillones y algo más en función del día. Otra vermutería, clásica en la ciudad, es el Colze Empinat (c/Francesc Macià). Hace dos años que cambiaron de propietarios pero la esencia es la misma: vermuts caseros y tapas sabrosas y variadas. Y si se trata de cervecear, el lugar adecuado es 4 Pedres (c/Lleó, 33), un local singular con más de cien referencias en cervezas. No olviden reservar, el espacio es reducido y se llena enseguida.

Dos lugares para tomar un vino o estirar la tarde con un combinado: Botànics (Sant Miquel, 4) y Enológic (Sant Miquel, 12). Buen surtido de destilados y copas con un servicio profesional y un ambiente agradable.

Si visitan Badalona pero comen en casa, pasen antes por Cristina Guillén (c/Canonge Baranera, 95), una tienda de vinos a cargo de los propietarios de la bodega Alella Vinícola, con alguna referencia singular y donde se ofrece un asesoramiento profesional y amable en vinos y destilados. Cuentan con una selección de conservas de calidad y productos gourmet para acompañar la copa.

Como última referencia, Foodlona (Riera de Canyadó, 44), una tienda de comidas para llevar, liderada por el cocinero Miquel Antoja y Mireia Mach, ex del restaurante Sant Pau, de Carme Ruscalleda. Ofrecen platos que podrían encontrarse en la carta de un estrella Michelin pero con precios reducidos. Preparan menús cerrados y con precios imbatibles en días señalados; caterings para eventos particulares y cursos de cocina.

Antes de despedirse del centro de la ciudad, no olviden sus souvenirs: patatas y snacks Corominas (c/Miquel Servet, 254) y una botella de anís del Mono (puede visitar la fábrica, previa reserva). Dos referencias emblemáticas en la ciudad.

Ensalada de burrata con pesto rosso, aceitunas y cherries. Foto Foodlona.

Otra información de interés en Badalona:

-Dispone de varios espacios verdes. El más grande es el comprendido por Can Solei y Ca l’Arnús. Son dos fincas anexas que ocupan una superficie de once hectáreas y que representan un verdadero pulmón en el centro de la ciudad. Este gran parque destaca por las edificaciones singulares que alberga, el mantenimiento de la estructura agrícola tradicional, la belleza de sus jardines y su riqueza vegetal y faunística. Pertenece a la red de parques metropolitanos. El Parque Natural de la Serralada Marina, fuera del centro de la ciudad, es otro de sus grandes espacios verdes, con diversos puntos de interés cultural e histórico.

-Su costa ocupa 5 km de playa por los que pasear, pescar e ir en bici. Su puerto, además de dar cobijo a las embarcaciones, ofrece actividades acuáticas como el alquiler de motos.

-La actual Badalona se ha construido sobre la antigua ciudad romana Baetulo, fundada en el 100 a. C. Según las fuentes consultadas, de los restos arquitectónicos encontrados y conservados in situ destacan algunas piezas de gran valor como el edificio termal del siglo I a. C., uno de los primeros ejemplares de este tipo de edificio en la península ibérica y visitable en el Museo Municipal (pza. de la Assemblea de Catalunya, 1). A través de los restos hallados, se puede afirmar que el motor económico de Baetulo era la comercialización y exportación de la producción de vino, aunque en la actualidad no existen viñas (sí, en sus poblaciones vecinas).

-La ciudad está bien conectada con Barcelona a través de autobuses y metro (línea 2 con tres paradas: Gorg, Pep Ventura y Pompeu Fabra) y tren (R1).

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