Lara Roguez deja Kraken para abrir Abarike

Lara Roguez deja Kraken para centrarse en un proyecto propio que abrirá antes de Semana Santa en Gijón.  

Durante cinco años, Lara Roguez ha estado al frente de Kraken ArtFood, en el Acuario de Gijón, pero ahora ha llegado la hora de cambiar de rumbo. “El Kraken es un sitio increíble, con un equipo increíble y el lugar más bonito por el que he pasado en mi carrera. Y seguro que este año lo va a petar, no me cabe ninguna duda. Los voy a extrañar muchísimo. He de agradecer a la empresa mi camino allí durante estos casi 5 años en los que trabajé con ellos en este increíble proyecto desde su nacimiento”, explicaba la cocinera en sus redes sociales. Y añadía “Los momentos cambian, las personas cambian y hay que ir cerrando etapas. Simplemente llegó mi momento. Toca volver a trabajar duro, mirar al futuro y sobre todo mirar con ilusión”.

El nuevo restaurante de Lara Roguez se llamará Abarike. “El término alude a una técnica de pesca muy sostenible y tradicional que se lleva a cabo, sobre todo, por pequeñas embarcaciones”, señala Lara. Un nombre que pretende ser una declaración de intenciones. “Escogí ese nombre porque va a ser un poco la tónica que llevará el restaurante. Va a ser pequeñito, en el centro de Gijón, cerca de la zona antigua”. La idea es abrir antes de Semana Santa.

La propuesta gastronómica seguirá la misma línea en la que ha estado trabajando en los últimos años. “Utilizaremos producto de mar, un poco siguiendo esa línea en la que ya trabajaba con los pescadores… sostenible, con anzuelo, trasmallo… Y sobre todo dando mucha prioridad a todo el tema de la sostenibilidad y al apoyo a todos estos pescadores, que cada vez quedan menos. De hecho, esto es algo que remarcaremos bastante en el restaurante. También seguiremos con el concepto de aprovechamiento total del producto, en el que ya estábamos con vajilla natural, utilización de la grasa de los pescados para la elaboración de mantequillas… buscaremos ese desecho cero tanto del marisco como del pescado”.

En este nuevo proyecto, Roguez busca implicarse al máximo. “Hace tiempo que tenía ganas de ponerme por mi cuenta. Y creía necesario centrarme en ello y hacerlo mío. Habrá un menú degustación que va ir en una barra gastronómica con cocina vista y quiero poder estar allí siempre. Al final hay que elegir”.

Además de menú degustación, habrá carta. “En ella tendrá prioridad el producto de mar y voy a seguir con el plan de trazabilidad de todos los productos que trabajamos, donde el cliente puede ver quién lo ha pescado, cómo ha sido pescado… en definitiva que se sienta partícipe”

De ingeniera industrial a cocinera

Lara Roguez pertenece a esa hornada de jóvenes cocineras que despunta por su habilidad entre fogones. Consiguió atraer el punto de mira de público y crítica hacia Kraken; lidera el movimiento femenino en Asturias como presidenta de la asociación de cocineras del Principado, también es delegada nacional de Mujeres en Gastronomía y fue nominada hace dos años al premio Cocinera Revelación de Madrid Fusión.

Aunque su vocación se dirigía hacia el mundo de la hostelería, optó por estudiar ingeniería industrial por la rama de electrónica para después cursar un máster en robótica. Sin embargo, a lo largo de esta formación, sintió que no era para ella.

Decidió seguir el camino que le marcaba su instinto y vivir ese “ahora o nunca”. Cogió maleta y marchó a Gales. Allí buscó un restaurante que le abriera las puertas, le dejara probar y aprender. Y así fue como entró a trabajar en un establecimiento, liderado por un español. Cuenta que los inicios no fueron fáciles. “Mi primer día fue horrible y salí diciendo que no volvía. Sin embargo, el que era mi jefe habló conmigo y me convenció para que regresara diciéndome que apuntaba maneras, que no lo dejara y ofreciéndome un horario de media jornada para que mi periodo de iniciación fuera más relajado. Así que probé de nuevo y me quedé”, afirma la cocinera.

Mientras trabajaba comenzó sus estudios de hostelería en Gales donde estuvo tres años. “De aquel primer restaurante pasé a otro como jefa de cocina, pero volví a España para trabajar con Nacho Manzano. Después estuve en un par de hoteles hasta que al final, me propusieron trabajar en el Kraken Art Food y acepté”.

El resto es historia.

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