Rocío García Alonso, ganadera “Nos obligan a sacrificar nuestros animales, pero venden y cobran ellos la carne”

Rocío García, ganadera y propietaria de Finca La Huérfana (Salamanca), denuncia los sinsentidos de una burocracia administrativa que está acabando con las ganaderías españolas y las razas autóctonas. Hablamos con ella para que nos detalle la problemática de un sector que necesita, urgentemente, una revisión.

De pequeña pasaba sus veranos en la casa de los guardeses de la finca de su familia donde enredaba entre vacas y ovejas. Levantarse a las seis de la mañana para ordeñar, meter la mano en la leche para recoger la nata o asistir al parto de un animal de madrugada lo vivía como una gran aventura. Recuerda una infancia feliz, en el campo, rodeada de naturaleza, cultivos y ganado. Sin embargo, sus pasos la llevaron a Londres donde se instaló y construyó su vida mientras trabajaba en la industria farmacéutica. Todo cambió cuando su padre anunció su jubilación. Fue entonces, cuando se dio cuenta de que esa vida no la llenaba y que su verdadera vocación, la ganadería, se encontraba en su infancia.

Rocío García
Rocío con una de sus ovejas en la granja.

Dejaste una vida laboral exitosa en Londres para volver a España para ser ganadera. ¿Qué te hizo dar el paso?

“En Londres tenía mi vida, mi casa, mi pareja, mis amigos, mis viernes por la noche de teatro y cine, pero es cierto que me acordaba mucho de la familia, de los abuelos… Y un día, cuando mi padre dijo que se jubilaba -él tenía fincas y ganado- me dio pena pensar qué pasaría con los animales y si yo algún volvía a España -cosa que tenía clarísima-, qué me encontraría, qué ocurriría si no hubiera ganado, o si las fincas estuvieran arrendadas o vendidas… Era como perder mi infancia».

“La jubilación de mi padre coincidió con que yo veía que, en Londres, aunque todo iba bien, no me acababa de llenar la vida allí, así que decidí que, al haber estudiado Ingeniería Agrónoma, estaba capacitada para llevar el campo, tenía que ser valiente, tirar hacia delante y volver”.

“Es curioso porque ya en Londres paseaba todas las tardes por el parque en busca de aire, de olor a tierra mojada… incluso en uno de ellos había cabras y yo iba a darles de comer. También me acercaba a granjas de las afueras de Londres los fines de semana y siempre pensaba en lo afortunados que eran los trabajadores de allí”.

“La verdad es que mi vida ha sido y es como ir de un salto mortal en otro salto mortal y muchas veces me planteo si seré capaz de llevar a cabo los proyectos en los que me embarco, pero por ahora me voy saliendo de todos”.

En su granja, Rocío alberga 300 vacas. Foto: Rocío Alonso
En su granja, Rocío alberga 300 vacas. Foto: Rocío Alonso

En definitiva, que la jubilación de tu padre fue casi una buena notica, una señal…

“Me dio pena, pero la verdad es que el campo atiende a una ley económica en la que no sirve aquello de que cuantas más cabezas de ganado tienes más beneficio. Es la ley de los rendimientos decrecientes. Llega un momento en el que si no estás haciendo mejoras continuamente o estás pendiente de que tus animales estén en las mejores condiciones para producir es complicado. Cuando tienes 100 cabezas las controlas, pero yo ahora mismo que tengo 600-700, hay semanas que estoy saturada… no soporto ni al perro (ríe)”.

“Es como tener 600 personas trabajando, que no te hablan, que no sabes qué les pasa y que tienes que adivinar que están bien. Tienes que estar pendiente de tantos factores que abruma e incluso te planteas si te compensa. Por eso mi padre a una cierta edad, con seis cochinas y 50 vacas se jubiló”.

¿Cuánto ganado tienes ahora?

“Estamos en 300 vacas, cerca de 500 cochinos…”

¿Y cuántas personas sois?

“Estoy yo sola, aunque es cierto que mi padre va viniendo y me va ayudando… “

“Fui a contratar personal y en la entrevista el chico me decía que el viernes por la tarde se lo cogía, el sábado y domingo también, los puentes, en Navidad quince días y en verano, otros quince… Y cuando él quisiera. El problema es que, si a mí me coincide con los partos de los animales en verano o en diciembre, es complicado…”

Finca La Huérfana
Finca La Huérfana

La falta de personal no solo es en hostelería…

“Ambos sectores son complicados, porque en hostelería también hay unos turnos… y, además, tienes que estar de cara al público. Una amiga hostelera me contaba el otro día que por menos de 2.000 euros no encontraba a nadie para montar las mesas y que ni siquiera podías pedirles que levantaran cubiertos”.

“Son profesiones menospreciadas, pero que necesitan a profesionales muy cualificados y no hay. En mi caso, cada vez que he formado a alguien se me va a otra granja. Y muchas veces mis vecinos me piden ayuda para algunas tareas, como la de inseminar. Y yo muchas veces les digo, aprended vosotros porque como a mí me pase algo…”

“De hecho, cuando decidí apostar por el campo, a mí me decían, ‘¿y tú has hecho una carrera para quedarte en el campo?’. Es una profesión poco valorada”.

“Por otro lado, no ves a personas con esas ganas de aprender, con esa pasión que yo recuerdo que se tenía. Antes cuando te contrataban luchabas por aprender, por quedarte en esa empresa, porque te enseñaran lo máximo; hoy parece que la gente trabaja más para tener cosas y mostrar al mundo que puede tenerlas, que no como crecimiento personal.  Es triste”.

Una de las razas en peligro de extinción es el cerdo torbiscal.
Una de las razas en peligro de extinción es el cerdo torbiscal.

¿Qué crees que le falta a la juventud para despertar en ellos esa pasión?

Trabajo hay a patadas en España. Fíjate el otro día, un amigo me comentó que buscaba a un recién licenciado en Ingeniería Agrónoma para trabajar en un invernadero de flores en Canarias con un sueldo de 6.000 euros. Te forman ellos y trabajas en Canarias, con fines de semana libres. No encontraba a nadie. Si me llega a pasar a mí con veintipocos años…”

“Así que, por dinero no es. No les hemos enseñado lo satisfactorio que es ganarse las cosas por uno mismo. A veces se lo damos todo hecho y no tienen la felicidad de haber conseguido las cosas por ellos mismos. De hecho, creo que hemos sido los propios adultos quienes los hemos desmotivado al dárselo todo hecho”.

“Te pongo un ejemplo, buscaba a un chico joven para que viniera, aunque fueran cuatro horas, a ayudarme. Y la respuesta fue que por cuatro horas no les compensaba porque ya ganaban más con la subvención. O, por ejemplo, aquí se pagó a varios chavales 1.300 euros por asistir a un curso de dos meses de socorrismo. Cuando llegó el verano, se ofertaron dos plazas y no se presentó nadie. Y cuando les pregunté me respondieron que no se habían presentado porque claro, cómo iban a trabajar en verano… No sé si hace falta motivarles más o que pasen un poquito de hambre”.

Finca La Huérfana
Finca La Huérfana

¿Fue difícil que te tomaran en serio en un mundo, habitualmente, liderado por hombres?

“Cuando yo era pequeña el tema del machismo no existía para mí, porque en mi familia no había diferencias entre mi hermano y yo. Si él cogía un alicate, yo cogía otro”.

“Luego es cierto que cuando me encargué del campo, observé que había contestaciones fuera de lugar o que, si me acompañaba mi padre, aunque fuera yo la que preguntaba, las explicaciones se las daban a él en lugar de a mí, o ni me miraban. Hasta que un día, a uno le dije ‘oye, que quien te va a pagar soy yo’ .“

“Sobre todo, no te toman en serio cuando te encuentras con algunas personas que llevan toda su vida en el campo o tú has estudiado ciertas metodologías, con datos, y propones cambiar procesos. La respuesta suele ser ‘siempre se ha hecho así’ con un tono poco conciliador .“

“Al final, te obligan a ser un poco borde. Y otra cosa que he observado es que tienes que estar justificándote todo el rato. No acaban de creerse que una mujer sola pueda llevar tantas cabezas de ganado, tienes que justificarlo todo”.

Rocío con su perro en la finca
Rocío con su perro en la finca

¿Te has arrepentido en algún momento de la decisión que tomaste?

“O todos los días o ningún día. Cuando te das cuenta de la cantidad de cosas que dependen de ti, de los animales, me despierto, hago listado de todas las tareas del día y me digo ‘venga, para adelante’. Es verdad, que hoy día está todo automatizado, pero hay mucho trabajo, es una labor muy física, en la que hay imprevistos porque igual una vaca que no le tocaba parir hasta dentro de un par de días pare antes… además, a mí me gusta pasarme por la finca los fines de semana por si hay alguna cosa que puede derivar en un problema… el domingo pasado, por ejemplo, vi que una vaca estaba en celo, la puse aparte con el toro… Si no hubiera ido, me hubiera perdido ese proceso y 21 días de producción…”

¿Qué es lo más duro de este tipo de vida?

“La burocracia y los sinsentidos. Te pongo un ejemplo. En octubre se dieron dos casos de ovejas de lengua azul. Se trata de un mosquito que pica a los animales. En vaca los síntomas son como un catarro muy fuerte y puede llegar a un aborto. En el caso de las ovejas y las cabras, les afecta a los pulmones y acaban muriendo por asfixia. Como se habían dado esos dos casos, se decidió que se vacunara a los animales en noviembre y diciembre. Eso es un sinsentido porque la lengua azul está provocada por la picadura de un mosquito que en noviembre y diciembre desaparece y la vacuna afecta mucho a los animales, hasta el punto de que sufren un proceso febril“.

«Lo más duro de esta vida

es la burocracia y los sinsentidos»

“Entonces, ¿quién es el primo del vecino del sobrino del cuñado que ha visto una ‘oportunidad económica’ y nos ha metido a todos 80.000 dosis de vacuna cuando esos meses no hay mosquito de lengua azul?”

“Por otro lado, los veterinarios han empezado a poner penicilina para combatir ese proceso febril provocado por la vacuna y se les mueren los animales por ataques al corazón. Es que ya ni los veterinarios de la Junta. Son veterinarios de sillón. Y estas muertes no te las pagan”.

“Otro tema es la multiplicidad de documentos que te piden con la misma información. Envié el otro día al matadero dos cerdos, y tuve que rellenar varios papeles con lo mismo: información del padre, de la madre, la alimentación… Digo yo, ¿no se puede poner papel de calco y así rellenar una y otra vez lo mismo? ¿o hacer uso de la tecnología, de la digitalización para evitar esa multiplicidad de documentos? Cuando yo trabajaba en la industria farmacéutica, a eso lo llamábamos ‘retrabajar’”.

Rocío en la finca
Rocío en la finca

En twitter veo que estás en guerra contra la ley del Saneamiento que indica que los animales con ciertas enfermedades o sospechosos de tenerlas sean sacrificados…

“Sí, porque es como si durante la pandemia, a todos los positivos de covid los hubieran matado. Imagínate, hubiéramos arrasado cinco o seis Zendales… No es lógico. Deberían sacar una vacuna. Y la respuesta a esa afirmación es que entonces los veterinarios se quedarían sin trabajo. Eso demuestra el garrapatismo, es como decir ‘no hables muy alto, no vaya a ser que me quiten el trabajo, que yo no sé/quiero adaptarme a uno nuevo”.

“El otro día me contaba una compañera que a su padre le habían matado 600 ovejas, que además pagan a menos de la mitad. Y los corderos no los pagan. Los corderos, aunque no salgan positivos, te los matan por ser hijos de madre positiva. Como si una persona positiva en covid, por el mero hecho de ser positivo, su marido y sus hijos se consideran también positivos y los ingresaran a los cuatro”.

«Piensa que la segunda gran fortuna de Castilla y León

es la empresa que hace los saneamientos.

Y es porque vende la carne.”

“Y el tema es que esa carne de animales que sacrifican la están vendiendo para consumo humano”

Pero, si se sacrifican, ¿no es porque la carne no es apta para consumo?

“No necesariamente. El problema es que la prueba que están aplicando a los animales para detectar ciertas enfermedades falla mucho. Existen muchos factores que pueden inducir a un animal a dar positivo sin serlo. Por ejemplo, que esté en su quinto o séptimo mes de embarazo, que sea muy joven, que haya sufrido lesiones cutáneas, que sea inmunodeficiente…O por ejemplo, una vaca puede dar positivo en tuberculosis aviar porque está en contacto con palomas, pero, evidentemente, no tiene tuberculosis aviar”.

“Y como te decía, toda esa carne se está vendiendo porque no está mala, se puede consumir. Y ese animal lo vende la Junta y lo cobra la Junta”.

Ternero con 24 horas de vida
Ternero con 24 horas de vida

Es decir, ¿os piden que sacrifiquéis a unos animales cuya carne es apta para el consumo, no os compensan, pero la venden ellos y el dinero se lo quedan ellos?

Claro. Para entender esto, tienes que estar metido en este mundo. Yo intento publicar en twitter para concienciar a la gente de este problema. Y, además, con esto estamos agotando razas autóctonas. Por ejemplo, de la raza Tudanca había un núcleo en Palencia y se lo han cargado. Cerca de 245 vacas que tenía un chico, que es oro en paño, y le marcaron todas las vacas para ir a matadero“.

“Luego cada comunidad autónoma aplica la ley 06/1994 como ellos quieren. La ley ministerial dice que el animal que da positivo, si el ganadero cree que es un falso positivo, tiene la posibilidad de aislar al animal durante 35 días y al cabo de ese tiempo, repetir la prueba. Nosotros llevamos años luchando por eso. Y cuando yo he ido a reclamar, a la Junta de Ganadería, la respuesta es que no me pusiera chulita porque esa ley no se iba a aplicar en Salamanca. Así que no aplican la ley, se la están saltando”.

«A mí me han amenazado ya dos veces»

“Muchos abandonan. Solo en Andalucía el mes de enero desaparecieron 200 ganaderías. Y no me extraña porque, además, ¿dónde te vas a quejar? Aquí estamos intentando ir a juicio juntando ganaderos de Extremadura, Andalucía y Castilla y León, para ver si en bloque conseguimos algo”.

“A mí ya me han amenazado dos veces. La última me llamó una veterinaria para decirme que tenía preparados todos los papeles para inmovilizarme la explotación. Yo, con la ley en la mano, puedo negarme a que sacrifiquen a un animal mío, pero que me inmovilicen la explotación hasta que salga el juicio significa no vender, igual durante un año. Así que, al final, tienes que ceder. Y nadie se atreve. Nos quieren meter miedo”.

Rocío con sus animales.
Rocío con sus animales.

¿No existe ninguna entidad que defienda vuestros derechos?

“Al final, Asaja, Coag y todos estos sindicatos agrarios no se quieren pillar los dedos. El otro día salió la Diputación diciendo que iba a dar 20 euros por cada cordero. Pero, ¿eso qué es? Si a mí el pienso de dos días ya me cuesta 20 euros. Y no es dinero que te dan, sino que te quitan. De hecho, el otro día un programa de televisión me pidió si podían venir a grabar la reacción de la prueba en los animales. Y yo les dije que sí. Pues al final no pudo ser porque los veterinarios se negaron a que grabaran”.

“Piensa que la segunda gran fortuna de Castilla y León es la empresa que hace los saneamientos. Y es porque vende la carne”.

“Y es que aunque me dieran los 2.000 euros que vale una novilla, es tu animal. Y si me dijeras que es una enfermedad que se puede transmitir al ser humano, infecciosa, me parecería correctísimo sacrificar al animal porque la salud pública, humana, es lo primero. Pero lo que no puedes hacer es matar moscas a cañonazos”.

“Luego está el caso de los cazadores. Se dijo que si el ganado había dado positivo igual era porque estaban en contacto con otros animales. Y se quiso hacer la prueba con los jabalíes. La Junta evitó hacer las pruebas, hasta que, al final, fueron los propios cazadores los que la hicieron porque querían saber. El 99% de los animales salieron positivos. Y con esto no hacen nada. Lo último es que tenemos que calcular las emisiones de ruido de una granja de cerdos. Quieren que los cerdos queden recluidos en granjas para evitar el ruido, así que cada vez quedamos menos con cerdos en montanera”.

Entrevista publicada en la revista 7Caníbales.

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